Tras treinta años sin leer, una psicóloga ciega mexicana ahora devora 5 libros al mes gracias a OrCam MyEye

2020-06-25 | Por Orcam Staff

share facebook share twitter share linkedIn share whatsApp
Una Psicóloga Ciega Mexicana Ahora Devora 5 Libros al Mes Gracias a OrCam MyEye

“¡Gracias a OrCam puedo leer!”, declara la psicóloga clínica Gaby Magallanes. “Antes de que el aparato y yo nos convirtiéramos en uno, yo hacía el siguiente truque: daba una hora de consulta psicológica a cambio de una hora de lectura”.


Desde que usa OrCam, hace tres años, ha leído 103 libros, asegura la verocruzana, “¡y los que vendrán!”, agrega entusiasmada.

Los años del jardín de infancia, primaria y hasta segundo de secundaria Gaby, quien nació con una enfermedad llamada fibroplastia de vitrio, los vivió con visión parcial, y en oscuridad total el resto de su vida. Cuenta que la carrera la estudió, no sin dificultad, y que a lo largo de la práctica laboral fue desarrollando otras cualidades, “como por ejemplo la kinestesia (la ciencia que estudia el movimiento humano y la percepción) y la dermovisión o visión extraocular”, explica.

Si bien su vida fue un constante adaptarse al mundo, y no exigir al mundo que se adaptase a ella, cuando un día oyó en la televisión que existía un aparato del tamaño de un dedo que se podía prender a la pata de los anteojos y que, gracias a la inteligencia artificial, leía al usuario todo tipo de textos, le dijo a su madre: “Quiero ese aparato”.


Independencia

Cuando fue a ponerlo a prueba recuerda que se visitó de mil colores, llevó textos con letras grandes y otros con letras pequeñas, billetes de diversas denominaciones, “todo para ser la abogada del diablo del aparatito”, confiesa sonriendo. Y una vez experimentado, cuando el OrCam le leyó la hora, los textos y distinguió los diferentes billetes, Gaby recuerda que sintió que se decía a si misma: “Ahora mi negrura va a tener estrellas”.

Entre los enormes cambios en su vida está el que puede viajar sola y no pagar a alguien para que le acompañe, va a los congresos psicológicos sin pensárselo dos veces, también a comprarse ropa y a hacer las compras, y ya no tiene que pedir a alguien que le lea el menú del restaurante ni correr el riesgo de parecer antipática cuando alguien, a quien tal vez debería conocer, le dirige la palabra. Porque su OrCam reconoce también rostros.


“Ahora durante el confinamiento OrCam me ha dado una seguridad brutal para hacer mi Facebook, montar mis presentaciones y diapositivas, dar clases online…”, señala. Y dice que no ve la hora de salir de casa y volver a su placer culposo: “Soy fanática de la ropa y los zapatos, hijole. Los colecciono de todos los colores, rosados, con rosa carrito de Barbie, rosa chicle, rosa palo, rosa neón, en azules tengo azul cielo, azul marino, azul rey, azul plumbago, turquesa…”.